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Violencia doméstica: las barreras que enfrentan las latinas

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Para una mujer que depende del salario de su pareja y cuida a varios niños pequeños, salir de una relación violenta puede significar enfrentar preguntas inmediatas: dónde dormir, cómo comprar alimentos, quién cuidará a los hijos y cómo protegerse de posibles represalias.

Estas dificultades están documentadas entre sobrevivientes de violencia doméstica, incluidas mujeres latinas.

Sin embargo, los datos disponibles requieren una distinción fundamental: las denuncias policiales, las encuestas sobre experiencias de violencia y los homicidios de pareja miden aspectos diferentes del problema.

Los registros más recientes muestran una disminución de los delitos de violencia familiar reportados en Texas durante 2025, pero un aumento de los homicidios de pareja documentados en el condado de Dallas.

Ninguna de esas cifras permite afirmar, por sí sola, que la violencia contra las madres, esposas o novias latinas de Seagoville esté aumentando o disminuyendo.

Qué muestran las estadísticas

El Departamento de Seguridad Pública de Texas —DPS— registró 240,925 delitos de violencia familiar en 2025, frente a 250,048 en 2024. La diferencia representa una reducción aproximada del 3.6%.

Son delitos reportados, no un conteo de mujeres distintas ni de hogares afectados. Un mismo incidente puede incluir varios delitos y víctimas. Además, la categoría de violencia familiar abarca relaciones más amplias que las de esposo, novio o expareja.

Los homicidios ofrecen otra perspectiva:

Indicador 2024 2025 Cambio
Delitos de violencia familiar reportados en Texas 250,048 240,925 Disminución de aproximadamente 3.6%
Víctimas de homicidio de pareja documentadas en Texas 161 160 Una víctima menos
Mujeres entre esas víctimas en Texas 137 136 Una víctima menos
Víctimas de homicidio de pareja en el condado de Dallas 17 21 Cuatro víctimas más

El Texas Council on Family Violence documentó 18 mujeres y tres hombres entre las 21 víctimas del condado de Dallas en 2025. El aumento respecto de 2024 fue de aproximadamente 23.5%, aunque se trata de números pequeños que pueden presentar variaciones importantes entre años.

Estos registros corresponden al condado completo y a víctimas de distintas comunidades. No representan exclusivamente a mujeres hispanas ni a residentes de Seagoville.

El informe estatal de 2024 identificó como hispanas al 34% de las mujeres asesinadas por una pareja o expareja. Ese porcentaje describe la composición de las víctimas documentadas; no significa que el 34% de las mujeres hispanas experimente violencia doméstica.

La información específica sobre mujeres hispanas

Una encuesta nacional de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades —CDC—, basada en datos de 2016 y 2017, estimó que el 42.1% de las mujeres hispanas había experimentado violencia sexual con contacto, violencia física o acecho por una pareja durante su vida.

El 7.2% reportó alguna de esas experiencias durante los 12 meses anteriores a la encuesta.

Son estimaciones históricas nacionales, no estadísticas actuales de Dallas o Seagoville. Tampoco distinguen exclusivamente a madres con niños pequeños.

La encuesta más reciente de los CDC, correspondiente a 2023 y 2024, estimó que el 30.4% de las mujeres residentes en Texas, de todas las comunidades, había experimentado esas formas de violencia de pareja durante su vida.

Estas cifras corresponden a poblaciones y períodos diferentes y no deben compararse para concluir que la violencia entre latinas aumentó o disminuyó.

En las fuentes públicas revisadas no se encontró una serie comparable que permita medir específicamente la evolución del problema entre mujeres hispanas de Seagoville o del condado de Dallas, separando maternidad, número de hijos y relación con el agresor.

Además, las tablas estatales de víctimas del DPS para 2025 omiten la etnicidad porque ese campo es opcional.

La violencia que no llega a la policía

La investigación confirma que parte de la violencia contra mujeres latinas no se denuncia a las autoridades. Lo que no permite establecer es un porcentaje único aplicable a toda la comunidad local.

Una revisión de estudios publicada por Esperanza United señala que, en una de las investigaciones analizadas, casi la mitad de las latinas participantes no había reportado el abuso a las autoridades.

Ese resultado pertenece a una muestra particular y no debe presentarse como la tasa de falta de denuncias de Dallas.

Entre las barreras documentadas aparecen el miedo al agresor, la vergüenza, la desconfianza hacia la policía, las dificultades con el idioma y, para algunas inmigrantes, el temor a consecuencias migratorias.

Un estudio cualitativo publicado en 2025, basado en entrevistas realizadas en 2018 y 2019 a 17 sobrevivientes latinas indocumentadas en Nueva York, también identificó miedo a la deportación, preocupación por perder a los hijos y experiencias negativas con autoridades.

Sus resultados ayudan a comprender obstáculos, pero no permiten calcular su frecuencia en Texas.

Algunas sobrevivientes buscan primero apoyo entre familiares, amigas o vecinos. Por eso, la ausencia de una denuncia policial no demuestra que no haya ocurrido violencia.

Cuando el agresor controla el dinero

La dependencia económica puede dificultar seriamente una separación. La Línea Nacional contra la Violencia Doméstica identifica como abuso financiero conductas como impedir que la pareja trabaje, quitarle sus ingresos, controlar sus compras o apropiarse de la asistencia económica que recibe.

Que un hombre sea el principal proveedor del hogar no constituye, por sí mismo, abuso. El problema aparece cuando utiliza los recursos para controlar, castigar o impedir que su pareja tenga autonomía.

Para una madre sin ingresos propios, las necesidades de alimentación, vivienda, transporte y cuidado infantil pueden hacer que salir parezca imposible. Si el agresor también obstaculiza el empleo, la dependencia puede prolongarse incluso después de la separación.

Estas barreras no son exclusivas de las mujeres latinas y no justifican la violencia. La responsabilidad del abuso corresponde a quien lo ejerce.

Los hijos pueden complicar la salida y motivarla

Las amenazas de quitarle los niños o hacerles daño pueden convertirse en instrumentos de control. También puede existir presión para mantener juntos a ambos padres, aunque la convivencia sea peligrosa.

Pero tener hijos no significa necesariamente que una mujer permanecerá en una relación violenta. Las investigaciones recopiladas por Esperanza United también muestran que proteger a los niños puede impulsar a las madres a buscar ayuda.

La respuesta requiere atender a toda la familia: seguridad, alojamiento, apoyo emocional y orientación sobre custodia y manutención. Una amenaza del agresor no sustituye la evaluación de un abogado sobre los derechos de la madre.

Organizaciones que ofrecen ayuda en español

The Family Place ofrece servicios gratuitos y confidenciales en inglés y español para sobrevivientes de violencia familiar. Su línea de crisis, 214-941-1991, funciona las 24 horas.

La organización proporciona refugio de emergencia, planificación de seguridad, consejería, programas infantiles y orientación legal. También cuenta con recursos de vivienda transitoria y preparación laboral.

Genesis Women’s Shelter & Support atiende a mujeres y niños con servicios gratuitos y confidenciales en inglés y español. Se puede llamar o enviar un mensaje al 214-946-4357, las 24 horas.

Sus programas incluyen refugio, consejería, acompañamiento y servicios legales de derecho familiar para sus clientas en el condado de Dallas.

La Línea Nacional contra la Violencia Doméstica ofrece orientación gratuita y confidencial las 24 horas en el 800-799-7233. También permite enviar START al 88788 y consultar recursos en español en espanol.thehotline.org.

Puede ayudar a localizar servicios cercanos, aunque no entrega directamente dinero ni vales de transporte o alojamiento.

La Fiscalía del Condado de Dallas ofrece asistencia para solicitar órdenes de protección a víctimas de violencia familiar, violencia en el noviazgo, acecho y agresión sexual. Su número para órdenes de

protección es 214-653-3528. La oficina debe evaluar las circunstancias de cada solicitud.

Para cuestiones migratorias relacionadas con el abuso, Human Rights Initiative of North Texas, en Dallas, publica información sobre posibles vías de protección, incluidas solicitudes bajo VAWA y visas U. Su teléfono es 214-855-0520.

La elegibilidad requiere una evaluación individual; sufrir violencia no garantiza una aprobación migratoria.

Pedir orientación no obliga a salir inmediatamente

Una mujer puede comunicarse con una organización para explorar opciones aunque todavía no esté preparada para separarse. The Family Place señala expresamente que llamar no significa tener que abandonar la relación de inmediato.

Un plan de seguridad puede considerar a los hijos, medicamentos, documentos, transporte y un lugar seguro. La salida puede aumentar el riesgo, por lo que conviene prepararla con apoyo especializado cuando sea posible. La disponibilidad de alojamiento y otros servicios debe confirmarse directamente.

Si existe peligro inmediato, llame al 911. Cuando sea posible y seguro, utilice un teléfono o dispositivo al que el agresor no tenga acceso para buscar orientación.

Para las mujeres latinas de Seagoville, la ayuda regional puede ser relevante incluso cuando faltan estadísticas detalladas de su ciudad.

El idioma, los hijos y la falta de ingresos son necesidades que los servicios deben atender, no razones para responsabilizar a una sobreviviente por permanecer en una relación violenta.

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